jueves, 17 de diciembre de 2009

El gatopardismo de Flashforward

Estuve viendo series. Como quedarme ciego sólo me acerca un poco más a Homero, es decir, a un pobre diablo, no me preocupan los rayos catódicos. Por eso, estuve viendo series. Ahora me acuerdo de la canción de Roxette "Debería haber sido amor", que es el upgrade de "It Must Have Been Love": es una foto kirlian de lo que siento: en la hermosa gramaticalidad china escuchamos la letra: "Es amor, no es amor, no lo sabo".
Estuve viendo series y me encuentro perturbado por un sentimiento que no sabo cómo llamarlo.
Entonces, a por él:
Me gusta
Lost, claro. Soy el fan número uno y quiebro piernas si me dicen lo contrario. (A su vez, moriré yo con la cabeza quebrada por una máquina de escribir: ciego y desparramado). Sin embargo, la fórmula no viene sirviendo en otros productos. Digamos, Flashforward. ¿La sucesora de Lost? Ja, de esta serie sólo tiene dos o tres actores choreados, nada más.
Pero hubo un tiempo mejor, digamos los dos primeros episodios. El primero de la temporada trajo una idea interesante y, por qué no, perturbadora. Durante algunos segundos, tal vez más de cien pero menos de trescientos, cada ser humano atraviesa un estado de inconciencia. ¿Desmayo? ¿Hipnosis? ¿What? Bueno, se va sabiendo a lo largo de las semanas.

Imagínense esto: que todos los muchos miles de millones de nosotros nos desplomemos sobre la tierra, la mesa, el ascensor, el asiento, la escalera, el vacío. ¿Cuántos no sobreviven a esta experiencia? No recuerdo, pero creo que se baraja casi la doble docena de millones de personas.

Hay algunas escenas memorables: un mundo dormido que continúa con la lenta inercia sin control. Un micro que avanza hacia el lago, etc. Un pequeño apocalipsis, como decía David Byrne. Me hace acordar al único minuto por el cual valió la pena ver toda la insípida primera temporada de Las alocadas crónicas de Sarah Connors. Último episodio, úlitmo bloque. Un hermoso clip con la banda sonora de Johnny Cash "Esa-con-el-título-que-no-puedo-recordar-y-tengo-fiaca-de-buscar-el-disco". (Veremos si me inspiro más tarde: si esto se lee tal cual lo estás leyendo, amable lector, es que tiré la toalla). El malísimo Terminator (malo no por malvado sino por mediocre, digo) está embarricado dentro de una habitación de motel, al tiempo que una banda de expertos policías arremete contra la puerta, entra pistola en mano y, uno a uno, son arrojados por el aire, vuelan sobre el pequeño balcón y caen en la piscina. Cámara lenta. Y Cash, que siempre es hermoso. Trece capítulos para un momento bien armado; sin embargo, no me devolvió el tiempo perdido. Tal vez si mojo esta madalena en mi tila...

Bien. Estamos con
Flashforward y sus inquietantes imágenes de la calma chicha, mientras no hay quien haga más que dormir y soñar. Recuerdo un documental que mostraba cómo sería el mundo dentro de miles de años si en este preciso instante el ser humano desapareciera (¡puf!) del valle del samsara. (No estoy inspirado hoy, ya lo sabo). Me suena una campana, nomás.
¿Les cuento el
spoiler del día? Bueno, los buenos de la serie (la policía) encuentran una filmación que muestra que, durante el desmayo colectivo, al menos una persona se paseó lo más pancho entre una multitud inocente. ¿Quién es? ¿Por qué no aparenta estar aterrada, sino más bien confiada en sus acciones?Préguntenle a los guionistas, no a mí.
Hubo otra cosa más: durante esos segundos de dormilona, todos soñaron con exactamente el mismo futuro. Las conversaciones, al día siguiente, eran algo así: "Soñé que me pedías el divorcio", "Sí, y yo soñé que te decía que no"; "Señor, disculpe, tal vez no me conozca, pero soñé con usted", "Hola, Sandra, ¿cómo estás? ¡Claro que te conozco!". Y otros parlamentos memorables por el estilo.
Así contado, a pesar del pobre estilo con el que me muevo, parece que la serie pinta interesante. A mí, al menos, me interesó en un comienzo. Pero todo concluye al fin.
Flashforward ya es historia de otro fracaso. Se transmitieron nueve episodios, quedarán todavía por transmitir, a partir de marzo de 2010, una docena más, creo. Pero está haciendo agua, porque el argumento es una trampa en la que los guionistas cayeron, indianas jones torpes que tensan la cuerda y luego la pisan: los dardos les atraviesan el corazón.
La serie ahora lucha en dos frentes: primero: descubrir por qué pasó lo que pasó y si, eventualmente, puede volver a ocurrir de nuevo (conspiraciones, etc.); segundo: para aquellos que soñaron con un futuro sombrío (que estaban borrachos, que tenían el alma en pena, que estaban muertos) todo se reduce a torcer el destino o, mejor, averiguar si es posible torcerlo (metafísica paluchiana). Todo es un gran circo: por un lado, la conspiración es de cartón pintado y, por el otro, el destino no se puede cambiar. Lo siento muchachos, con estas cosas tenemos que arreglárnosla.
El enorme sudoku en el que están metidos los guionistas no permite que la historia se expanda y se desarrolle imprevisiblemente, ya que las premisas son demasiado rígidas como para salirse del molde. Y recuerden, si Flashforward intenta ser la heredera de Lost, entonces necesita tener un guión muy desarrollado y detallista pero, al mismo tiempo, debe tener la desfachatez para patear el tablero y desbordarse en nuevas direcciones.
Porque en Flashforward todo se ve reducido a si el destino es verdadero destino o sólo un libro de Ludovica Squirru. Si se responde con la segunda alternativa, si el futuro es imprevisible y lo que todo el mundo soñó, por más ominoso que fuera, no es el destino, los guionistas pierden el 50% de sus ideas: sólo les queda la línea argumentantiva de la conspiración high tech + bobadas sobre metafísica del tiempo y conciencia del hombre. Por lo tanto, el destino tiene que ser justamente eso. Lo siento, pero parece que en Flashforward el futuro no es una astronave que intentamos pilotear, porque el piloto está en automático.
Ahora: si los guionistas nos están cocinando a fuego lento para poder llegar, a través de un insípido mar calmo donde se puede hacer la plancha televisiva, a aquel futuro soñado por los personajes (especialmente los policías, ya que estos son quienes luchan contra los chicos malos nerds apocalípticos), los episodios anteriores a aquel que transcurra en ese futuro (creo que es abril de 2010) son una simple trampa para turista. Necesitan aparentar que ofrecen muchas líneas argumentativas, pero serán sólo excusas para arrastrar todo el paquete narrativo hasta el momento de interés. Nada más que eso, porque los guionistas especulan con las palabras del filósofo: "Nada nos puede pasar, todas las bicis y los barcos".
Ojalá que los guionistas en estas vacaciones decidan hacer lo contrario.
¿Es amor o no es amor lo que siento por Flashforward? Lo supo ser, pero fue de verano. Del '98. Y eso es el pasado, Flashforward debe mirar hacia el futuro (y más allá).

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ahí va: feliz día, los médicos

Hoje acordei sozinho como um anjo sem asas

De la misma manera como Miguelito una mañana se levantó pedante, yo hoy me levanté Narosky. Por eso quiero ser el rey del aforismo. Decir cosas como estas: Cuando el amor te abraza, te abrasa. No sé si lo inventé, lo soñé (mejor es soñar números del Toto Bingo, digo yo) o se lo chafé a alguien. No importa, porque ya está. Ahora puedo hablar de otra cosa: el primal scream me puso como una seda.

Post scriptum. Una vez enviado este texto al éter, quise saber si había malparido o no el dichoso aforismo. Mi sorpresa fue más grande que si hubiera encontrado que el aforismo tenía dueño: el reenvío de mi consulta por la frase "cuando el amor te abraza" fue el link a una página cuyo título era: "Ángel que vuela sin alas". El título del texto publicado por quien suscribe fue simplemente una combinatoria fonética, un simple ejercicio gramático y una brevísima consulta al diccionario. ¿Quién me explica la coincidencia?